En todas partes aparecen los saludos y deseos de bienaventuranza por la navidad; el pròximo evento motiva sentimientos diversos, con intenciones de felicidad, de mejorar las condiciones presentes.
Deseamos reuniòn, amor, transformaciòn...
Y repetimos año tras año, los mismos rituales, con una diferencia sugerente: cada vez esta màs facilitado el encuentro por las comidas preparadas, las comunicaciones con PDF grabados por otros, que solo hay que reenviar, o copiar.
Las ofertas para pasarlo bien se multiplican en proporciòn al consumo, y a la alienaciòn. Poco importa què estamos celebrando; es navidad y hay que reunirse, consumir...por los niños que quieren Papa Noël.
Me aburre y decepciona la artificialidad de la celebraciòn.
Propongo recordar y recuperar el sentido profundo y simbòlico de la Navidad. (Jesus nace y es SIMBOLO de una vida nueva)
Revisarse a uno mismo y a las formas de relaciòn que queremos transformar.
A nuestra forma de estar en el mundo, a nuestro accionar en la comunidad.
Reflexionar, sentir, conversar,acariciar ,mirarnos,compartir, acoger.
Quiero hacer una Navidad nueva: morir a lo viejo, a lo fosilizado por la costumbre; despertar mi instinto y la intuiciòn natural, que me fue dada en la condiciòn humana .
Desde la naturaleza propia ser y actuar, en correspondencia con el corazòn de la vida...que es AMOR naturalmente.
Crear, compartir, disfrutar , desear y transformar, lo que hay.
Una cena de navidad? con mis manos y mi deseo, con la imaginaciòn y la alegrìa, con la experiencia y la improvisaciòn, construir un espacio para compartir.
Una mesa abierta donde quepa (porque anuncian tormenta...y quizas la terraza no sea lo mejor), un menù amoroso y compartido.
Un arbolito lleno de regalos sencillos y divertidos, para poder disfrutar de la risa, la ilusiòn, el asombro!
Inventar los juegos, motivar abrazos, descubrir què es ser familia, al mirarnos, en secreto, y conocer al otro , en su inocencia, en la espontaneidad de su emociòn genuina, que nos vincula, desde la raiz...
Navidad es nacimiento, juntarnos para celebrar en el solsticio de verano, en el tiempo de la cosecha, este fruto que somos, que crece que se desarrolla, que se ve en los niños, en los jòvenes, y en los viejos..
Celebrar y dibujar propuestas de actitudes NUEVAS acordes con este nacimiento de Cristo, que es el que NACE.
Este ritual reùne para ALEGRARNOS porque estamos; porque la vida da oportunidad de experimentar, de descubrir, de luchar, y de lograr.
Brindo por todo ello.
Lucia... Te quedaste aquí... Tienes que publicar más!
ResponderEliminarTus reflexiones son bellas e inspiradoras. Abrazo y mucho amor.
gracias...
ResponderEliminarlo intentaré.
es que, a veces por las noches, tejo.